domingo 19 de julio de 2009

Prostituta por gusto

A Pernille le gustan los hombres, le gusta el sexo, le gusta el dinero. Así que hace tres años decidió combinar sus tres pasiones: se hizo prostituta, adoptó el nombre de guerre Lilje (azucena), al que luego añadiría el distintivo Deluxe, y comenzó a vender su cuerpo por los burdeles de Copenhague (Dinamarca)


"Empecé por pura diversión", apunta."Era algo que me fascinaba". Pernille se ha convertido en la personificación del tópico de la prostituta feliz. Cuando no trabaja, nada delata su ocupación: maquillaje discreto, pelo recogido, y los tatuajes que cubren su cuerpo convenientemente ocultos por un elegante conjunto blanco. Madre de un niño de cuatro años, vive con un novio que la apoya "sin reservas".


"Me satisface enormemente alegrar a otras personas", explica. "Sexualmente es muy enriquecedor. Además, está bien pagado. Gano unas 25.000 coronas netas al mes (3.500 euros)". Sin embargo, su rentable carrera corre peligro. Escandinavia es hoy territorio proscrito para la prostitución. Contratar servicios sexuales es delito en Suecia y Noruega.

Tradicionalmente más liberal que sus vecinos, Dinamarca es el último reducto del sexo de pago ajeno al Código Penal. Sólo se persigue, como en el resto de Europa, a los proxenetas, conocidos popularmente como alfonsos.


Acabar con el tráfico de mujeres

Según informes oficiales suecos y noruegos, la prohibición ha cumplido su fin: acabar con el tráfico de mujeres. Aunque los expertos discrepantes digan que lo único que se ha logrado es marginar a las prostitutas más desprotegidas, el ejemplo ha animado a los adalides daneses de la ilegalización -grupos feministas y de izquierda- a redoblar sus esfuerzos.


Ante ellos se ha alzado Lilje (pronúnciese Lilie) como incansable portavoz de quienes dicen dedicarse al oficio por gusto. Lo hace a cara descubierta, ya que no oculta su rostro ni en los anuncios, ni en sus constantes apariciones en los medios. Lo único que exige es que no se publique su apellido real.

"Estoy harta de las feministas de siempre, que tanto nos quieren ayudar pero que lo único que hacen es empeorar las cosas", se queja. "Si les preocupamos tanto, deberían dedicar su tiempo y recursos a mejorar nuestra situación. ¿Es acaso justo que paguemos impuestos, pero que no podamos ni sindicarnos ni cobrar el paro? Deberíamos tener los mismos derechos que cualquier otro trabajador".


En Copenhague (Dinamarca), la prostitución callejera estaba prácticamente erradicada. Sólo algunas heroinómanas desesperadas seguían buscando clientes a la intemperie. El resto recibía en clínicas de masaje, gestionadas en algunos casos por cooperativas de prostitutas.

Desde la ampliación de la UE al Este, sin embargo, la situación ha empeorado. Rumanas, búlgaras, checas e incluso nigerianas toman cada noche posiciones en torno a la ciudad de la carne, así llamada porque allí se concentraba la industria cárnica de la capital danesa.


Lilje admite que muchas de estas extranjeras son rehenes de las mafias. "Es inaceptable, pero la solución del problema no pasa por la prohibición de la parte sana del negocio. La opinión generalizada es que una prostituta es o drogadicta, o delincuente, o víctima. Quiero decirle a la gente que no siempre es así, y que somos muchas las que nos dedicamos a esto porque nos parece un trabajo agradable".



* Texto de Pedro Poza,Copenhague-Dinamarca, 14/07/2009

Frigidez: Sin fuego en el alma

¿Qué significa y qué implica en las relaciones de la mujer?



significado se deriva de las ideas de frío y frialdad; implica, esconde o manifiesta una carencia o una imposibilidad, lo que a la luz de las contribuciones científicas es considerado no como una falta absoluta de calor o calidez, sino como una dificultad.
Pero, ¿qué es frigidez?
Es una disfunción sexual de las mujeres que no sienten deseo erótico y que consecuentemente, no pueden alcanzar el orgasmo aunque sea estimulada por su pareja.
Se estima que solo una de cada tres mujeres logra tener un orgasmo durante el coito y que hay muchas que jamás lo experimentan.
No alcanzar el clímax no siempre es sinónimo de frigidez, ya que muchas veces esta situación se debe a problemas específicos que se superan en subsiguientes encuentros íntimos.



La frigidez es un problema complejo que no sólo se refiere al orgasmo, sino también al proceso previo que lleva a concretar una relación sexual. Esta dolencia también está relacionada con la falta de deseo sexual y con la ausencia de excitación antes y durante el coito.



En algunos casos, en los que se da una falta de deseo en la esposa, pero no del marido, diversos estudios indican que algunas mujeres "soportan" las relaciones sexuales, que no son excitantes para ellas, de manera que su pareja puede eyacular rápidamente y terminar el coito.
Pero, el participar de este acto y encontrarse con la satisfacción y el placer que él goza, mientras que ella se limita a procurar su cuerpo, es muy frustrante para la mujer. Para contrarrestar tales sentimientos, en ocasiones él la presiona para que se excite y esto inhibe aún más la respuesta sexual de ella. Así, resulta obvio que esta no es la mejor manera de actuar, por que lo que más conveniente para a ambos es buscar ayuda profesional.



Muchas de estas mujeres suelen formar pareja e incluso tener hijos; sin embargo, llevan su vida sexual como una obligación matrimonial con la idea cumplir con el mandato de la reproducción.

Conducta común
Por muchos varones, el coito se realiza con un comportamiento rápido y casi mecánico que los hace llegar al orgasmo casi inmediatamente, es decir, con eyaculación precoz, a la "satisfacción" genital. Se omite así que para la mujer el acto sexual debe ser el resultado de una progresión lenta. Las mujeres necesitan de las caricias físicas, pero sobre todo de las caricias del alma. La mujer anhela seguridad, ternura, respuestas afectivas, plenas de comprensión; muchas mujeres tienen contra el marido resentimientos de los que no hablan jamás, pero que las roen y las conducen a la frigidez.



Otras mujeres no conocen el funcionamiento de su propio cuerpo, por lo que no saben cuándo tienen un orgasmo. Esto sucede ya que, por ejemplo, la masturbación femenina ha sido fuertemente censurada por la familia o el predominio de posturas religiosas. Del mismo modo, existe desinformación sobre las causas y tratamientos, por lo que son pocas las que acuden a un especialista.

No sólo lo corporal
El problema de la frigidez no tiene relación exclusivamente con la falta de placer físico. La mujer que no puede sentir deseo sexual ve limitado su funcionamiento en la vida, lo que compromete otras áreas, como la emocional. Muchas veces, fingen que sienten placer, para satisfacer el ímpetu de su pareja, quien usualmente no es capaz de percatarse ni de entender esta situación.
Muchos grupos culturales son esencialmente machistas, por lo que se espera que la mujer cumpla con roles de madre o esposa servicial y la relegan en el plano sexual. Por ello, hay personas que no revelan su problema y se refugian en el silencio.
Ante esto, es importante resolver el problema de autoestima que prevalece en muchas mujeres que no pueden sentir placer ni deseo erótico. Ellas se sienten incapaces de satisfacer completamente a un hombre y además, piensan que nunca podrán superar esta dificultad, lo que las lleva a estados depresivos e intensa desconfianza en la posibilidad de encontrar una pareja distinta.



Afortunadamente, cada vez más se reconoce que la mujer, aparte de su rol reproductivo, puede disfrutar de una sexualidad plena junto a alguien que ella elija. Por lo mismo, el tema de la frigidez es algo que debe hablarse más frecuentemente, considerar que tiene tratamiento, que se puede superar junto al ser amado y, si es necesario, con la ayuda de un especialista que pueda ayudarles a determinar las causas.


TABLA
Las principales causas
Los motivos que llevan a las mujeres a padecer de frigidez son principalmente:
-Problemas psicológicos, vinculados con el trato de la pareja y los modelos aprendidos.
-Experiencias sexuales traumáticas como abusos en la infancia, mitos arraigados, prejuicios respecto al placer, etcétera.
Los menos son de origen orgánico provocados por:
-Cirugías
-Tumores benignos
-Inflamaciones o sequedad vaginal



*Ramón Clériga/Agencia Reforma | 11 JULIO 2009/La Opinión.
El autor es psiquiatra y psicoanalista.

Orgía masiva en un hotel en Inglaterra

Una orgia masiva entre participantes enmascarados en un hotel perdido en la campiña inglesa. Si no fuera por la localización, esta descripción nos trasladaría a la historia contada por Kubrick en 'Eyes Wide Shut'. Pero una compañía inglesa decidió llevar la ficción a la realidad y alquiló un hotel para organizar una orgia similar entre 350 participantes tras su máscara que rompían un supuesto hechizo mediante la cópula.


Según ha descrito el director del hotel, la orgía recordaba a las escenas de 'Eyes Wide Shut'. Imagen de la película de Stanley Kubrick.
El hotel, Halswell House, un bello edificio del siglo XVII en Somerset, suele alquilarse para bodas y reuniones empresariales, y era la primera vez que ocurría algo así, para total sorpresa del personal e incluso de su propietario, Grahame Bond, que aseguró que no sabía nada en el momento que se hicieron las reservas.
Según informa el diario 'The Independent', cuandolos invitados comenzaron a llegar en sus BMW, Porsche o Aston-Martin, los empleados del hotel pensaron que se trataba simplemente de gente adinerada que había decidido celebrar allí una fiesta como tantas otras.
Pronto comenzaron a circular las botellas de champán y los Kir Royals, el organizador de la reunión anunció a los participantes que estaban todos ellos bajo un hechizo y, al sonar las campanas de medianoche, les explicó que había una sola manera de romper el hechizo: besar a otra persona.
"De pronto aquello se transformó en un espectáculo digno de Eyes Wide Shut", explicó al periódico el dueño del hotel en alusión a esa película de Stanley Kubrick con Tom Cruise y Nicole Kidman.
"Por todas partes había personas copulando. Incluso en las barandillas vi a cuatro parejas", dijo Bond, según el cual sus empleados no salían de su asombro al ver lo que estaba sucediendo.
A las tres de la madrugada, la bacanal terminó y los participantes, agotados, se retiraron a sus habitaciones aunque algunos se subieron a un autobús y se dirigieron a otro hotel próximo.


Según ha podido averiguar 'The Independent', la empresa que alquiló el hotel es la holandesa "Little Sins", quese especializa en organizar fiestas de 'swingers' (intercambio de parejas) para ricos europeos. Para poder participar hay que tener más de veinte años y los varones son admitidos sólo si van acompañados de una persona del otro sexo.

Todo lo que está encerrado en un beso

Lionel Shriver disecciona el mundo de la infidelidad en su novela 'El mundo después del cumpleaños'



Irina vive muy a gusto en pareja desde hace diez años con Lawrence, inteligente, amable y comprensivo. Pero un día salta la chispa con un amigo de ambos, Ramsey, guapo y deportista (es campeón de snooker), y se ve arrastrada en un torbellino de sentimientos, de deseo y de culpa. Este es el argumento somero de El mundo después del cumpleaños(Anagrama), de la escritora estadounidense Lionel Shriver (1957), bien conocida por su polémica Tenemos que hablar de Kevin. La gracia de la novela, además de su magistral disección del mundo de la infidelidad -pocas veces se ha visto escribir con tanta precisión, sensibilidad y conocimiento de causa del asunto-, estriba en que Shriver narra en capítulos alternos la historia en sus dos posibles desarrollos: es decir tanto qué sucede si Irina decide ser infiel como si decide permanecer fiel a su pareja.

La primera opción, claro, tiene más morbo (y sexo), aunque la escritora, que ayer estaba en Barcelona presentando su libro, recalca que la infidelidad de Irina no es en absoluto sólo una opción de sexo. "De lo que hablo es de todo lo que está encerrado en un beso. La novela trata sobre una mujer que elige. Si elige besar al jugador de snooker (un beso muy bueno, aceptémoslo) se desencadena todo, deja a su marido y abre una nueva vida, una manera diferente de amar. Si decide que no hay beso, se queda con su pareja y vive una vida muy distinta de la otra".
Shriver, inteligente, simpática, irónica y atractiva, viste falda muy corta y un chaleco que deja al aire los brazos: un atuendo que hace pensar, absurdamente, en el de Irina cuando ha tomado la decisión de ser infiel y se dirige a casa del jugador de snooker. "Me interesa mucho ese momento de decisión: quién es nuestra pareja cambia absolutamente nuestras vidas". La idea de los universos paralelos, "es una literaturización de todo lo que te pasa por la cabeza cuando tienes que decidir: intentas ver el futuro, imaginar las alternativas, el problema es que nunca puedes preverlo todo".
La novela tiene un amargo giro dramático, incluso trágico. "Tienes que pagar un precio por la elección, esa es una parte principal de la historia. Para mí, eso tiene que ver con crecer, con madurar como persona. Y creo que cuanto mejor persona eres mayor precio pagas por la infidelidad y por sus consecuencias. Si eres un idiota, no es tan doloroso traicionar". Hay algo inexorable en la forma en que Irina -en la historia que mejor funciona de las dos- es infiel. ¿Se puede volver atrás? "Es difícil pero sí, aunque la confianza en la pareja es algo tan frágil". Parece haber algo físico, biológico en la pasión que arrastra a la protagonista. "Sí, eso es parte del amor, y es una parte importante. El placer con Ramsey es más extravagante, con Lawrence más tranquilo, dulce, este es más el tipo de relación que la gente tiene usualmente y no me parece aburrida sino maravillosa, aunque la recoge poco la literatura".
La manera sensacionalmente exacta de hablar sobre la infidelidad obliga a preguntarse si no hay algo personal en la novela. "Sé del tema", admite sin ningún subterfugio Shriver, "en un momento de mi vida tuve que escoger entre dos hombres que eran los dos grandes personas, eso ha inspirado sin duda el libro". Parafraseando a Flaubert con Emma Bovary, ¿Irina, c'est moi? "Tiene algo de mí, pero es mejor que yo". Dice que tras escribir la novela se dio cuenta de que esa situación de tener que elegir es muy común. "Si has estado años con una persona y de repente algo te tienta nunca sabes qué es lo mejor. He hablado con muchos lectores que pasaron la experiencia. Para algunos fue un desastre, a otros les fue bien".
El sexo juega un papel importante en la novela ("dígalo, por favor", ríe Shriver), las fantasías de Irina, su deseo de la boca de Ramsey, de bajarle la cremallera y de, sin ambages "follárselo" ... "He querido hablar del sexo de manera natural, es asombroso cómo le cuesta a la gente hacerlo y cuántas mentiras se dicen". La novelista opina que muchos autotes fracasan al escribir de sexo porque no se dan cuenta de que "lo importante no es la parte de tu cuerpo que está en la del otro, sino lo que pasa por tu cabeza; el mayor error de los escritores con el sexo es que son demasiado geográficos, y eso es aburrido".

En última instancia, ¿cuál de las dos alternativas de la novela es mejor? "No intento decirlo, es posible que en realidad las dos historias puedan funcionar igual de bien. Nunca lo sabrás a ciencia cierta. Eso es parte de la dificultad de decidir". ¿Podría haber hecho al novela sobre un hombre? "El hombre no es tan honesto en la infidelidad. Perdón por el cliché pero es cierto que el hombre es más capaz de compartimentalizar la experiencia, ese es un talento muy masculino". Después de casi 700 páginas sobre los vericuetos de la infidelidad -y toda la experiencia personal que hay detrás-, Shriver tiene un consejo que ofrecer, sólo medio en broma: "Si se quiere que una relación funcione, nada de mirar la televisión durante la cena".

* JACINTO ANTÓN - Barcelona - 16/06/2009

jueves 28 de mayo de 2009

A la caza del deseo femenino

Se multiplican los estudios que tratan de resolver uno de los enigmas que rodean la sexualidad humana: en qué consiste y dónde reside el deseo femenino. ahora sabemos que es más versátil, variado, independiente de la orientación sexual, sensorial y que no necesita estímulos para activarse.

«La gran pregunta que nunca ha podido ser resuelta, y a la que yo, pese a mis 30 años de investigación en el alma femenina, tampoco he sido capaz de responder, es: ¿qué quiere una mujer?». Lo escribió Sigmund Freud en una carta a una discípula, y hoy, casi un siglo después, esa gran pregunta, sigue sin tener una única respuesta.

Sexólogos, psicólogos, biólogos, neurólogos y todo tipo de terapeutas continúan investigando no ya el alma, sino los anhelos femeninos, y corroboran que adentrarse en el universo del deseo de la mujer es hacerlo en un enigma todavía hoy irresoluble.


Prueba de ello lo tenemos en las investigaciones de Meredith Chivers, profesora de Psicología en la Universidad de Queens (Ontario, Canadá) y pionera en el estudio del deseo femenino. En su documental Bi the way, presentado en la última edición del NewFest Festival Film en Nueva York, esta reputada científica mostraba los sorprendentes resultados de diferentes estudios realizados a lo largo de varios años, y que venían a ratificar la complejidad del deseo femenino frente a la simpleza del masculino. Dicho sea con el máximo de los respetos.



Pongámonos en situación: para sus investigaciones, realizadas en el Centro de Adicciones y Salud Mental de Toronto, Chivers reclutó a un grupo de voluntarios –hombres y mujeres, hetero y homosexuales–, y conectó sus genitales a unos sensores que medían la erección en los hombres y la lubricación en las mujeres. Asimismo, les dio un teclado numérico en el que debían ir anotando el nivel de excitación que sentían ante las imágenes que se mostraban. Se trataba de medir la excitación objetiva a través de los sensores –de ver, en definitiva, qué estímulos sexuales son los que provocan una respuesta fisiológica–, y de contrastarlo con lo que la subjetividad de los voluntarios interpretaba como «deseable».


Y así comenzaba el show: en la pantalla aparecían películas de sexo heterosexual y homosexual, un hombre masturbándose, una mujer masturbándose, un hombre musculoso caminando desnudo por una playa, una mujer desnuda haciendo gimnasia… , y una peliculilla porno de bonobos –un tipo de simios– apareándose.


En los varones, los resultados fueron los predecibles: los sensores mostraron que los heterosexuales se excitaban con las mujeres y que los homosexuales hacían lo propio con los hombres. Además, la respuesta fisiológica se correspondía en todos los casos con la apreciación subjetiva del varón: siempre que el sensor detectaba erección, el hombre reconocía la excitación.


Pero en las mujeres la cosa cambiaba. Con independencia de su orientación sexual, sus sensores detectaron excitación en las escenas de hombres con mujeres, hombres con hombres, mujeres con mujeres… incluso con las imágenes de los bonobos –algo que no había estimulado en absoluto a los varones–. Y se mostraban también más excitadas ante la mujer haciendo ejercicio que ante el hombre desnudo caminando por la playa.


En cualquier caso, lo más llamativo no es la amplitud de estímulos sexuales que pueden provocar una respuesta fisiológica objetiva femenina, sino la diferencia con lo que, desde su subjetividad, consideraban «excitante»: a las heterosexuales les costaba reconocer que les atraían las imágenes lésbicas; a las lesbianas, que se excitaban con los hombres… Y, por supuesto, ninguna admitía haberse puesto a tono con los simios.


En palabras de Daniel Bergner –autor de La otra cara del deseo y que ha recogido en The New York Times sus charlas con Chivers y otras investigadoras–, «es como si la mente y los genitales no pertenecieran a la misma mujer».

Los estudios de Chivers no ofrecen respuestas a la eterna pregunta de qué quiere una mujer; al contrario, ponen de manifiesto nuevos aspectos que corroboran la complejidad del deseo femenino y sondean ese difuso espacio en el que aún no se sabe con certeza si dicha complejidad se debe, en mayor medida, a la biología –con toda su carga hormonal– o a la educación –con toda su carga represiva–.

Deseo y educación.


«La excitación tiene un componente cultural», explica Carlos San Martín, médico sexólogo y psicoterapeuta y presidente de la Asociación Española para la Promoción Integral de la Salud Sexual. «Los humanos tenemos una respuesta fisiológica que no siempre reconocemos como deseo.

Existen componentes autorrestrictivos, porque se nos ha dicho lo que es correcto y lo que no. Por eso, es difícil discriminar qué es lo que nos puede parecer excitante de una manera espontánea y qué es lo que, una vez pasado por el filtro de ese sistema de valoración social o cultural, permitimos que nos resulte excitante. Esa diferencia es la que ha estudiado Chivers».

En esa misma línea se mueve Ellen Laan, de la Universidad de Ámsterdam, quien realizó un estudio con mujeres a las que se les mostró dos tipos de películas eróticas; unas con sexo más explícito y otras dirigidas por y para mujeres.

A todas ellas se les había conectado un fotoplestismógrafo vaginal –un aparato para medir, indirectamente, la excitabilidad–. Cuando se les preguntó cuáles les habían gustado más, dijeron que las que estaban dirigidas por mujeres, aunque lo cierto, señala Francisco Cabello, director del Instituto Andaluz de Sexología y Psicología, es que «el fotoplestismógrafo revelaba que se habían excitado por igual con todas las cintas. Pero ellas, subjetivamente, apreciaban que les gustaban más las que tienen un sexo menos explícito».


Más películas: Marta Meana, profesora de Psicología de la Universidad de Nevada (Estados Unidos), seleccionó a un grupo mixto de heterosexuales y les colocó un aparato que medía sus movimientos oculares. Después, les mostró imágenes de hombres y mujeres en los preliminares del acto sexual. ¿Qué pasó? Que los hombres miraban tan sólo a las mujeres, mientras que las mujeres miraban tanto a la expresión de los rostros masculinos como a los cuerpos femeninos…


Investigaciones de este tipo se han disparado en la última década, coincidiendo con la llamada revolución azul. Tal y como recuerda Cabello, «en 1997, se habían publicado 31 estudios sobre excitabilidad femenina, por más de 8.000 sobre la masculina, todos ellos relacionados con la Viagra, que estaba a punto de salir al mercado. En la actualidad, aunque no han llegado a equipararse, la investigación femenina se está aproximando a la masculina a una velocidad de vértigo. No es de extrañar: con el éxito de ventas de la pastilla masculina, y sabiendo que la falta de deseo es la disfunción más prevalente en la mujer, todo el mundo está como loco tratando de encontrar nuevas moléculas que resulten efectivas para tratarla. Ha sido un cambio abismal».


Habla Cabello de falta de deseo, y aquí surge una vez más el conflicto entre biología y educación. Porque, en esa concesión a la expresión o represión de nuestro propio deseo, parece que la carga de la cultura tiene un peso mucho más determinante en la mujer que en el varón. No desvelamos ningún misterio si señalamos que hombres y mujeres tienen diferentes niveles de impulso o deseo sexual pero, al parecer, la biología no es la culpable.


Maticemos: es cierto que la conducta sexual está determinada biológicamente por la actuación de las hormonas, y que la hormona responsable del deseo sexual, la testosterona, se encuentra en cantidades diferentes en el hombre y en la mujer. Ahora bien, apunta Carolina Muñoz Martínez, psicóloga sexóloga del Instituto de Psicología, Sexología y Medicina Espill, «está demostrado que una menor cantidad de testosterona en la mujer tiene el mismo efecto sobre el deseo sexual que una mayor cantidad en el hombre. Por lo tanto, las diferencias hormonales entre hombres y mujeres no explicarían las diferencias en los niveles de impulso sexual».


No obstante, a medida que se avanza en el conocimiento del deseo femenino, surgen nuevas evidencias que ponen de manifiesto que, en términos estrictamente biológicos, funcionamos de forma diferente. Así, recientes estudios muestran que, si bien hombres y mujeres nos excitamos a través de los sentidos, hay una diferencia abismal en lo que concierne al olfato, hasta el punto de que hay estímulos olfativos de carácter sexual que las mujeres distinguen 2.000 veces más que los hombres. De ahí que la investigación con feromonas –uno de cuyos popes es David Berliner, de la Universidad de Utah (Estados Unidos)– esté en estos momentos en pleno auge.


Más allá de los laboratorios, en el día a día de nuestras alcobas, los cuerpos y los cerebros de hombres y mujeres continúan actuando de formas diferentes. Así, mientras en la inmensa mayoría de los hombres la excitación –entendida fisiológicamente como erección– surge como respuesta al deseo, alrededor de la mitad de las mujeres tiene relaciones sexuales sin que se haya producido una sensación de deseo previa a dichas relaciones. El ejemplo típico es el de la mujer que no tiene ganas de hacer el amor, que no lo espera ni piensa en ello, pero que, una vez que se pone a la faena, se excita y, a partir de ahí, surge el deseo.


En general, los investigadores coinciden en que el deseo sexual masculino es más dependiente del estímulo externo –aunque no quiere decir que no influya el elemento afectivo–, mientras que el femenino, además, tiene en cuenta otros componentes que suelen pasar sin pena ni gloria para el varón. En este sentido, según explica Francisco Cabello, se está investigando la importancia de la paralingüística: «Para el hombre no es muy importante el tono de voz, pero para la mujer sí. No se trata tanto de lo que escucha, que también, sino de la entonación. Es una cuestión discriminativa, de forma que, mientras al hombre cualquier susurro o cualquier rebuzno le viene bien, la mujer necesita una entonación de la voz adecuada que le conecte con sus estructuras de apego infantil».


Algo más que deseo. Esto entroncaría con el concepto de intimidad, tan a menudo manejado por los terapeutas sexuales. Por intimidad se entiende la sensación de la mujer de proximidad, cercanía, confianza y seguridad en la persona hacia la que va a proyectar ese deseo, independientemente de que sea su pareja estable o alguien a quien acaba de conocer. Ahí influye tanto el factor externo –que sea deseable, atractiva desde el punto de vista físico–, como el hecho de que pueda generar esa sensación de intimidad que propicie en ese momento que la mujer pueda desear o no tener una interacción sexual.


Una vez más, nos preguntamos si eso es algo innato o adquirido, y tampoco encontramos una respuesta clara. Carlos San Martín señala que «es muy difícil discriminar factores biológicos y culturales, porque nuestra sexualidad no se puede separar del proceso de socialización y de sexualización. Se nos sigue socializando y sexualizando de manera diferente en función de que seamos hombres y mujeres. Si tuviera que poner en la balanza ese concepto de intimidad, probablemente tendría un mayor peso lo social y cultural que lo biológico».


Quien no tiene ninguna duda al respecto es la sexóloga Pilar Cristóbal. A su juicio, el deseo estrictamente biológico es el mismo en hombres y mujeres; la diferencia está en la educación. Para los hombres, el deseo sexual es un valor incluido en su autoestima, mientras que, debido a la educación, no ocurre lo mismo con las féminas. «No es que lo consideren un valor negativo; es un no valor. Muchas mujeres lo dicen: ‘Yo, cuando me pongo a ello, pues sí, me lo paso bien, pero, entretanto, ni me acuerdo’. En cambio, muchos hombres reconocen que siempre están pensando en lo mismo».

La falta de deseo aparece a menudo en parejas de larga duración: una vez pasada la fiebre del enamoramiento, ese estado de desequilibrio hormonal en el que el sexo fluye de manera tan natural que uno piensa que ha nacido para eso y para nada más, desaparece esa tensión sexual tan intensa. Y con ella, el deseo. «Se pierde el impulso y, a partir de ahí, el sexo debe tener un componente voluntario. Y, como para la mujer es un no valor, pues no le sale de forma natural hacer ese esfuerzo», argumenta Pilar Cristóbal.


No obstante, las investigaciones llevadas a cabo por Marta Meana apuntan en otro sentido. Ella parte de la idea de que el deseo en la mujer es narcisista y que lo que verdaderamente anhela es ser objeto de admiración erótica. En este sentido, el problema del descenso del deseo en las mujeres con relaciones de larga duración obedecería a la sensación que tienen de que sus parejas ya están, de alguna manera, atrapadas, que están con ellas porque no tienen más elección. Y bordea lo políticamente incorrecto al sugerir que lo que una mujer quiere es que el hombre la desee tanto, pero tanto, que no pueda contenerse y le haga ferozmente el amor.
¿Quién tiene la razón? Probablemente todos y ninguno.

Al fin y al cabo, ni los bonobos en todo su esplendor ni las feromonas por sí mismas nos van a dar las respuestas. Porque como señalaba Meredith Chivers a The New York Times, «lo terrible de la investigación psicológica es que no puedes separar lo biológico de lo cultural». Aun así, no pierde la esperanza de poder algún día «desarrollar un modelo científico que explique la respuesta sexual femenina». Un modelo que, en definitiva, nos revele de una vez qué es lo que, de verdad, quieren las mujeres.


· EL ORGASMO FEMENINO
En 2005, el doctor Gert Holstege, de la Universidad de Groningen, en Holanda, hizo un escáner cerebral a 13 mujeres mientras éstas hacían el amor con sus parejas. Estos fueron los sorprendentes resultados del experimento.
Orgasmo fingido. Cuando no hay orgasmo, las únicas zonas activadas son la amigdala y el hipocampo.
Estimulación del clítoris. Aumenta la función de la corteza somatosensorial primaria en el cerebelo.
Clímax sexual. No queda rastro de la actividad de la amígadala y el hipocampo. Sólo funciona el cerebelo.

· DÓNDE HABITA EL DESEO
De acuerdo con una investigación llevada a cabo por Sonoko Ogawa, de la Universidad de Tsukuba (Japón), el lugar del cerebro donde se localiza el deseo femenino es una región del hipotálamo denominada núcleo ventromedial. 1. Corteza prefrontal. 2. Septum cerebral. 3. Fórnix. 4. Núcleo dorsomedial. 5. Amígdala. 6. Núcleo ventromedial.



· CON QUÉ FANTASEAN LAS MUJERES
1. El lugar. Para un 42,65% de mujeres (frente al 26,68% de hombres) el lugar donde se tienen relaciones desempeña un importante papel.
2. El trío. A un 33,63% de las mujeres (39,70% en el caso de los hombres) le excita la idea de una fiesta a tres bandas.
3. Fantasía homosexual. Un 18,58% de mujeres heterosexuales reconoce que fantasea con sexo homosexual. Esto sólo le ocurre al 5,39% de varones.
4. Sexo en grupo. Un 17,70% lo admite, frente a un 22,89% de los hombres.
5. Sexo oral. Forma parte de las fantasías de un 16,46% de las mujeres (un 24,17% de los hombres).
6. Exhibicionismo. El 14,69% de las féminas tiene estas fantasías, frente a un 4,70% de hombres.
7. Sexo anal. Con un 13,98%, también ocupa un lugar en la imaginación de las mujeres. Entre los hombres, 22,89%.
8. Con desconocidos. Es una fantasía común a un 12,21% de las mujeres y al 5,07% de varones.
9. Voyeurismo. La idea de espiar a los demás atrae a un 10,44% de las mujeres y a un 11,79% de los hombres.
10. Riesgo de ser pillados. Un 8,14% admite que esta fantasía le excita; sólo le ocurre lo mismo a un 3,42% de los hombres.


· EL DESEO EN CIFRAS
Disfunción sexual. El estudio más amplio es el que se llevó a cabo en 1992 en la Universidad de Chicago conocido como Sexo en América. En él, el 43% de las mujeres de entre 18 y 59 años informaron de que padecían algún grado de disfunción sexual. La mitad citó falta de deseo.
Preocupación. Más recientemente, el director del Instituto Kinsey, John Bancroft, ha concluido que el 24% de mujeres muestra preocupación a causa del sexo.
Falta de ganas. En un artículo del Journal of the American Medical Association se incidía en la falta de consenso en torno a las cifras: mientras para unos expertos la escasez de deseo sexual afecta al 8% de las mujeres, otros elevan la cifra al 50%.
España. Según datos de la Asociación para la Investigación de las Disfunciones Sexuales en Atención Primaria, un 6,6% de las españolas confiesa no tener deseos eróticos; el 6,4% sufre dificultades para la excitación; el 6,3%, para llegar al orgasmo; el 4,1% padece dispareunia (dolor durante la penetración); el 3,4%, aversión sexual, y el 2,8%, vaginismo.

· VINO TINTO PARA EL DESEO
Un trabajo realizado con un grupo de 789 mujeres de la región de Chianti por investigadores del hospital Santa María de la Anunciación de Florencia mostró que quienes tomaban vino tinto regularmente (una o dos copas al día) tenían una vida sexual más activa que las que bebían ocasionalmente o eran abstemias.
La proliferación de fármacos para la disfunción eréctil –y los beneficios que otorgaron a la industria– propició más investigaciones sobre la sexualidad femenina. Los resultados, en cambio, han sido más bien mediocres.
Pt 141 (bremelanotide). Anunciado como la viagra femenina, se esperaba de este inhalador que activara el deseo femenino. Se suponía que en 15 minutos conseguiría provocar en las mujeres «calor genital, cosquilleo y un aumento del apetito sexual».

Finalmente, y tras comprobarse que puede provocar hipertensión arterial, no ha llegado a las farmacias. «Se publicitó como un fármaco que actuaba despertando el deseo directamente en el cerebro, pero realmente el efecto que produce es vasocongestión genital», señala el sexólogo Francisco Cabello.
Parches de testosterona. Estos parches, que liberan testosterona a la sangre a través de la piel, sólo están autorizados para tratar a mujeres a las que se ha extirpado el útero y los ovarios y que, debido a ello, no tienen deseos sexuales. «Pueden ser eficaces en mujeres que han sufrido una intervención de este tipo y desean volver a excitarse y a lubricar como antes. Si la falta de deseo es por problemas de pareja, ya se pueden plastificar el cuerpo con parches que no surgirá el deseo», explica Cabello.

Feromonas. Si bien se ha demostrado que la acción de estas hormonas relacionadas con el olor del sexo opuesto es real en muchos animales, en el ser humano la reacción no es tan clara. Según científicos suecos, la inhalación de androstadienona, un derivado de la testosterona que se encuentra en el sudor, activaría en el cerebro femenino –y en el de los gays– un área del hipotálamo que libera hormonas sexuales.
Lubricantes. Ante un trastorno de falta de lubricación –normalmente asociado a trastornos de la menopausia–, lo más socorrido es un buen lubricante. La humilde vaselina ha sido sustituida por otros productos más específicos, eficaces y seguros. Un buen lubricante debe tener una base soluble en agua que no se adhiera a la mucosa vaginal y su pH no debe ser mayor de 5.0. Es preferible no usar vaselina ni aceites minerales.



* Textos Por María Corisco (Mayo 2009)

Pinturas en mujeres desnudas

Abajo se muestran originales y bellas pinturas, en 5 fotos, de cuerpos de mujeres asiaticas desnudas, que se presentó publicamente en internet; aunque ocultando la identidad de las modelos...






“Me encanta ver la sensualidad en una mujer”

A punto de convertirse en chica Bigas Luna, la actriz desvela algunos secretos sobre el deseo femenino.Decir Elsa Pataky es decir deseo. No es algo que ella vaya buscando, pero el caso es que, con su cuerpo menudo, pero rotundo, y su rostro de facciones suaves siempre iluminado, la actriz (Madrid, 1976) encabeza, año tras año, esa concesión a la frivolidad que son los rankings de “mujer más deseada de España”.



Ella lo acepta como algo natural, el peaje de la belleza, mientras intenta que su físico no distraiga al público de aquello por lo que verdaderamente quiere ser conocida: su talento interpretativo. Mientras ultima el doblaje de su última película americana –Give’em hell, Malone, de Russell Mulcahy–, y la prensa especula sobre su ruptura con Adrien Brody, ella prepara ya su último gran proyecto: una película con Bigas Luna, D.D. en Hollywood, la segunda parte de la trilogía iniciada con Yo soy La Juani. P.

Bigas Luna-Elsa Pataky. Una combinación sorprendente, ¿no? R.

Estoy feliz, hace tiempo que nos conocemos y que queremos trabajar juntos. De hecho, hace unos años estuvimos hablando acerca de un proyecto que Bigas tenía en mente, pero era algo demasiado arriesgado y finalmente no salió. Ahora nos quitamos la espinita. P.

Hay un gran secretismo en torno a la película, ¿no puede adelantar nada? R.

Únicamente que es la historia de una chica de barrio que sueña con ser actriz y, pasando por buenos y malos momentos, llega a convertirse en una gran estrella. P.

Las mujeres de Bigas Luna suelen ser muy raciales, muy latinas. ¿No resulta un poco chocante que ahora haya elegido a Elsa Pataky? R.

Se lo tendrías que preguntar a él. En realidad, aunque mi aspecto no sea tan latino, soy española también y tengo esa personalidad que él busca, esa pasión por las cosas, esa forma de pensar y actuar. Al fin y al cabo, la sangre latina también corre por mis venas… P.

¿Qué es lo que más le atrae de sus películas? R.

Me gusta sobre todo cómo plantea los personajes femeninos: muy fuertes, pasionales, con grandes historias de amor. Además, otorga mucha importancia a la forma de amar que tienen, y me encanta la carga de sensualidad que les concede. P.

Habla de pasión y sensualidad, y es inevitable recordar que en numerosas encuestas ha resultado elegida como la mujer más deseada por los españoles. ¿Halaga, agobia, inquieta? R.

Es difícil de decir. En realidad, y aunque sabes que hay muchas cosas más en ti además de tu físico, no puedes dejar de sentirte muy halagada. Sí, me halaga sentirme deseada por los hombres, pero creo que también tengo que gustar a las mujeres. A mí, por lo menos, me encanta ver la sensualidad en una mujer, lo disfruto en el sentido de que esa sensualidad femenina no se construye, sino que es natural y va mucho más allá del aspecto meramente físico. P.

¿Siente que la transmite? R.

Eso espero. Yo confío en ser algo más que una imagen; hay fotos eróticas que pueden ser muy bonitas, pero que te dejan fría, no transmiten esa sensualidad que va dentro de la persona. A mí no me gustaría ser únicamente una imagen fría en la que sólo se ve el físico. La sensualidad conlleva mucho más, y espero que la gente lo vea así. P.

¿Cree que su físico la ha limitado a la hora de ser valorada como actriz? R.

Es el sino de tantas grandes actrices que tienen un aspecto que llama la atención. Creo que la belleza puede distraer del trabajo que una mujer está realizando. ¡Hasta me ha pasado a mí en alguna ocasión!: veo a mujeres bellísimas y pienso que es tal su belleza y su sensualidad que a veces me cuesta apreciar lo que hay detrás, valorar su talento. P.

Y ser la mujer más deseada, ¿ha afectado a sus relaciones? ¿Sus parejas en algún momento se han sentido incómodas por ello? R.

En absoluto, nunca ha sido un problema. Es más, creo que estaban encantados… A mí, desde luego, no me afectaría en absoluto estar con el hombre más deseado del planeta, estaría tan contenta y orgullosa. P.

¿Cree que hombres y mujeres percibimos el deseo, lo sentimos, de forma diferente? R.

Absolutamente. De ahí vienen muchos problemas en las parejas. El hombre puede tener un instinto… no sé si es muy arriesgado decir que más animal. Se mueve más por impulsos, mientras que creo que las mujeres somos más racionales. Por eso, tal vez el hombre se deja llevar más por la tentación, y ante una atracción especial su reacción es : “Me gusta… Aaaahh… Voy a por ella”. La mujer piensa mucho más las cosas, intenta ver más allá de lo que tiene delante y va con más cuidado. P.

Esa forma de actuar, ¿cree que es porque las mujeres son así o porque están influidas por el peso de la educación? R.

Es algo cultural: la sociedad nos ha hecho ser así. Mientras el hombre hacía lo que quería, nosotras estábamos mucho más cohibidas, pendientes de lo correcto e incorrecto, de lo que puedan decir los demás. Es algo que ha marcado muchísimo las relaciones entre hombres y mujeres, así como el deseo femenino. Pero ahora nos sentimos con más libertad para dejar que surja ese instinto reservado hasta hace poco a los hombres. Ya no tenemos que reprimirlo, podemos expresarlo y eso es un gran avance. P.

¿La convivencia y la rutina asesinan el deseo? R.

Sí, es muy difícil, si no imposible, mantener la pasión inicial con el paso de los años. Y creo que empeñarse en recuperar ese deseo del comienzo no te lleva a ningún sitio: no lo vas a conseguir, es una pasión que se va apagando. Hay que adaptarse si queremos que la relación dure. Yo creo que una relación de muchos años también puede ser maravillosa. Surgen otros sentimientos y puede ser, incluso sin pasión, muy satisfactoria. P.

¿Qué es lo que activa el deseo de la mujer más deseada? R.

No soy una mujer que se enamore a primera vista, ni mucho menos. Enamorarte y sentir ese deseo forma parte de una química, de una atracción que surge a medida que vas conociendo a la persona, pero sin saber muy bien por qué. Podría decirte lo típico, que si el hombre tiene que ser inteligente y hacerme reír, pero hay muchos hombres así que no me atraen… P.

¿Qué es más erótico: un relato, una película, una conversación íntima? R.

Tiendo más al cine, a alguna escena romántica, no necesariamente explícita. Por ejemplo, me parece maravillosa la escena en la que Robert Redford lava el pelo a Meryl Streep en Memorias de África. Tiene una sensualidad increíble, es como un sueño. P.

En cuanto a la sensualidad femenina, ¿cree que las mujeres son más capaces que los hombres de apreciar el atractivo en alguien de su mismo sexo? R.

Sin duda: las mujeres somos más capaces de reconocer la sensualidad y el erotismo en otra mujer. No sólo eso, lo admiramos, nos encanta verlo. Es algo bonito y, como tal, ni lo rechazamos ni lo criticamos. P.

¿Y las fantasías eróticas? ¿Deben seguir siendo eso, fantasías? R.

En absoluto. Las fantasías son como los sueños, hay que intentar hacerlas realidad. Evidentemente, no van a ser exactamente como te las imaginas, pero pueden estar muy cerca. Y hay que probarlas, hay que ir por ellas.

miércoles 27 de mayo de 2009

Steven Sonderbergh defiende las películas porno

El cineasta Steven Soderbergh calificó de "hipócrita" la indignación pública sobre la pornografía y la prostitución, durante una charla-debate que recoge "The New York Post", reseñó DPA.


El director de "Che", de 46 años, dijo que en el tema hay malentendidos. "Lo primero que pensamos es que el porno es sólo un negocio de hombres. Pero las cuotas más altas de audiencia en la televisión de pago son por la mañana entre las 9:00 y las 10:30 horas. "¿Y quién está en casa a esas horas?" Además: "¿Dónde hay en Estados Unidos la mayor cuota de acceso a las páginas pornográficas? En Utah! Así que podemos estar de acuerdo en que todos somos consumidores, "¿no?".

El debate se dio en el marco de la presentación de su nueva película, "The Girlfriend Experience", en Nueva York. La protagonista del filme sobre una prostituta de lujo es la estrella del porno Sasha Grey. Los guionistas son Brian Koppelman y David Levien, los mismos de su anterior cinta "Ocean's 13".

Soderbergh ganó en 2001 el Oscar como mejor director por "Traffic", una película formada por diversas historias sobre la lucha contra las drogas de gobierno, policía y militares.

Calzones y calzoncillos eroticos en fotos

Las fotos, publicas, que se veran a continuacion son apta para mayores de 18 años o para menores entre 14 a 17 años, acompañados de sus padres que les esten dando una clase practica de educación sexual....































sábado 18 de abril de 2009

Proteccion juvenil contra el acoso sexual

Ultimamente esta de moda hacer muchas campañas contra el acoso sexual, la pornografia y la prostitucion en USA.


Parece que los norteamericanos quieren ser los mas buenos y moralistas del universo.

Como principio general , me parece bueno. Pero, los resultados en los últimos años parecen ir en contra de los esfuerzos de algunas autoridades moralistas, hombres y mujeres, enviados por el propio Dios de su religion o iglesias.



Veamos, brevemente, algunos hechos.

1) A las "niñas" o adolescentes norteamericanas, se les cuidad la virtud o virginidad, de que nadie les diga palabras obscenas o le envie imagenes pornograficas por su celular; sin embargo muchas de ellas ya son expertas en practicar el sexo con varios de sus compañeros del colegio.

2) Si bien el Internet cada ves tiene mas control de las imagenes o videos pornograficos; sin embargo abundan los foros o chat de amistades donde las palabras de tipo sexual son mas graficas, discriminatorias o insultativas que en las propias paginas de pornografia, que mas bien son amables y amplias, dentro de su ambiente.

3) Muchos malos ejemplos, dentro de muchas familias norteamericanas, estan cargadas de abuso domestico o violencia sexual, lo cual es mucho peor que ver a alguna pareja desconocida teniendo sexo en forma publica; pues todos entendemos que, al final, esa pareja hace un acto que todos , alguna vez lo hicimos. En cambio en la violencia sexual domestica, vemos como actua, de manera terrible o traumatica, uno de nuestros propios seres queridos o familiares.

4) Hay mucha gente que le gusta ahogarse en un vaso de agua o hacer de pequeños problemas grandes tragedias griegas donde dedican todo su tiempo y mejores esfuerzos...

5) A Lo que hay que atacar radicalmente son a los criminales sexuales o a los que atacan a niños inocentes y abusan de ellos, incluyendo a la pornografia infantil. Los demás casos se deben tocar con inteligencia, criterio y mucho cuidado; pues hay muchas excepciones, es decir, que los supuestos inocentes o victimas, en realidad no son inocentes, ni son victimas...

En USA hay una hipocrecia sexual increible. Por un lado, tratan de controlar a su sociedad y lograr ser muy moralista en temas sexuales, en base a leyes muy duras y con una policia que le gusta hacer uso de su "violencia legal" con las personas mas indefensas o inocentes.

Por otro lado vemos que existen muchos prostibulos exclusivos, por años, para altos ejecutivos y politicos, mientras a la persona normal que quiera contratar los servicios de una prostituta, la policia lo sigue, lo detiene, le cobra una multa altisima en dinero y si reclama-y no tiene plata para pagar un buen abogado- lo envian a la carcel

Al final los jefes de las mafias de prostitucion quedan libres, millonarios y felices, y la gente comun o inocente, encerrada en prision por "delitos menores o personales" por querer tener una relacion sexual con una prostituta.

Por otro lado, a las mas jovencitas, las cuidan para que sus tiernos ojos no vean sucias imagenes sexuales o sus limpias orejitas escuchen frases morbosas de tipo sexual, sin embargo cada vez hay mas videos, fotos e informacion familiar, con un alto contenido sexual, que dichas jovencitas muestran al mundo por internet. Incluyendo sus "cariñosos" bailes de perreo, donde no necesitan desnudarse para que uno se imagine lo que esta pasando.

La Hipocrecia y el Fanatismo religioso, sin ir al fondo del problema y buscar una solucion real y positiva para todos, para mi, es tan bueno como el crimen organizado y la injusticia que abunda en estos tiempos.

Hasta siempre.
CTsT