lunes, 8 de diciembre de 2014

El sexo entre animales o insectos no es lo que creías

A nadie le llegará por sorpresa que no es lo mismo el sexo que la reproducción sexual. Pero la visión tradicional nos enseñaba que esta diferencia se restringía a los humanos, convencidos de ser la única especie en la que un buen desahogo no tiene por qué acabar en boda y críos. Los estudiosos del comportamiento animal se han encargado de sacarnos del error, mostrándonos una panoplia de conductas sexuales en los animales que harían palidecer las imaginaciones humanas más calenturientas. Muchos de esos actos no están orientados a la reproducción, y un buen número de ellos serían ilegales en nuestra especie.

La diferencia entre reproducción sexual y sexualidad no es solo cultural, sino también biológica. Lo primero, la combinación del material genético de dos individuos de la misma especie para fabricar otro distinto, tiene un origen que no se conoce a ciencia cierta, pero cuyas primeras pruebas fósiles se remontan a hace al menos 1.000 millones de años. Sin embargo, para la reproducción sexual no es necesario el sexo, entendido como lo entendemos. Muchas especies acuáticas se limitan a verter sus gametos al exterior sin llegar a conocer jamás a su pareja. Suponemos que la cópula es una necesidad surgida de la adaptación a la vida terrestre, pero ¿qué significado tiene entonces el sexo oral de los murciélagos? ¿Y la masturbación del delfín que se envuelve el pene en una anguila viva? Mientras los expertos tratan de encontrar sentido biológico a estas y otras prácticas, he aquí diez curiosidades sobre el sexo en los animales que no solemos ver en los documentales.
1. LA PRIMERA VEZ: EN UN ROMÁNTICO LAGO ESCOCÉS, A LA LUZ DE LA LUNA...
Buscar el origen del sexo es un problema parecido al del huevo y la gallina. El primer huevo salió de una gallina, pero ¿de dónde salió entonces la gallina? Del mismo modo, si imaginamos el primer acto sexual en la naturaleza, ¿cómo se reprodujeron los padres de la feliz pareja? El mes pasado, un estudio en la revista Nature descubría la cópula más antigua en unos peces prehistóricos que vivieron hace 385 millones de años en lo que hoy es Escocia. Un equipo de científicos dirigido por John Long, de la Universidad Flinders en Adelaida (Australia), ha encontrado pruebas de que los placodermos, peces prehistóricos hoy extinguidos, tenían órganos sexuales para la fecundación interna parecidos a los de los actuales tiburones. Dada la posición de los apéndices del macho, probablemente estos animales se apareaban de lado. Según Long, "no habrían podido hacerlo en la postura del misionero", pero el inverosímil coito lateral era posible gracias a que los genitales de la hembra eran "tan ásperos como un rayador de queso". Algo que aparentemente al macho no le disgustaba, a juzgar por el éxito incontestable de este conocimiento carnal en siglos posteriores.
2. CUANDO EL SEXO ES UN TRAUMA
No cabe duda de que el sexo es un frecuente motivo de conflicto en los humanos, y que las consecuencias de estas disputas a veces pueden ser dolorosas. Pero para trauma, el de las chinches de las camas (Cimex lectularius). Estos insectos nos repugnan por su costumbre de esconderse en los colchones y chuparnos la sangre, pero no menos execrable es la manía de los machos de hincar su pene en cualquier lugar del cuerpo de las hembras que les quede al alcance del órgano. Esta práctica, conocida acertadamente como cópula traumática, distribuye el esperma por el interior del cuerpo de la hembra hasta que llega a los ovarios. Para la hembra no supone ninguna ventaja, ya que le produce una herida en su esqueleto externo que puede incluso amenazar su vida. La cópula traumática se da también en otros invertebrados, incluyendo algunas arañas, moscas y caracoles. Curiosamente, en algunos casos el violado es otro macho o incluso un miembro de otra especie que pasaba por allí.
3. EL SECRETO MÁS TORTUOSO DEL PATO
Los machos de las aves suelen carecer de pene, teniendo en su lugar un orificio llamado cloaca similar al de las hembras. Esto asemeja la cópula aviar a la difícil tarea de vaciar una bota de vino dentro de otra sin embudo y sin que se derrame fuera. Pero a los patos les tocó el premio gordo. Estos simpáticos animales, que suelen comerse nuestro pan duro en los parques y que animaron nuestra infancia con personajes como Donald y Lucas, ocultan un pasmoso secreto: un pene con forma de sacacorchos que en algunas especies puede igualar en longitud al propio animal. El del pato zambullidor argentino (Oxyura vittata) es el pene campeón de todos los vertebrados en cuanto a su tamaño con respecto al cuerpo. Los científicos creen que el miembro de esta ave, provisto de cerdas en su punta, actúa como un cepillo de limpiar biberones, rascando la vagina de la hembra para eliminar el semen de coitos previos. La erección del pato es explosiva como el airbag de un coche: según descubrieron científicos de la Universidad de Yale, el pene del pato americano Cairina moschata se hincha a una velocidad récord de 1,6 metros por segundo, pasando de cero a cien en 36 centésimas de segundo.
Un dato insólito es que la hembra también posee una vagina en espiral, pero enroscada en sentido de las agujas del reloj, justo al contrario que el pene del macho. Los investigadores de Yale creen que esta aparente incongruencia anatómica sirve a la hembra para elegir quién será el papá de sus patitos; dada la enorme frecuencia de violaciones, solo hay posibilidad de fecundación cuando la pata decide relajarse y disfrutar.
4. NECROFILIA HOMOSEXUAL
Sin abandonar el mundo del pato, la vida de Kees Moeliker cambió el 5 de junio de 1995, cuando este conservador del Museo de Historia Natural de Rotterdam (Holanda) pudo observar cómo un macho adulto de ánade real (Anas platyrhynchos), el típico pato de los parques, moría al colisionar contra la fachada de cristal del edificio. De repente, ante los atónitos ojos del científico comenzó a representarse una escena de lo más bestial: "Otro macho de ánade real violó el cadáver casi de forma continuada durante 75 minutos". Lo truculento del caso disuadió a Moeliker en un primer momento de difundir sus observaciones. "Me llevó seis años decidirme a escribirlo y publicarlo", escribe en su blog. Pero cuando el primer caso de necrofilia homosexual en patos fue conocido, la noticia tuvo tal repercusión que en 2003 le mereció a Moelikerun premio Ig Nobel, los galardones que la revista Annals of Improbable Researchconcede cada año a investigaciones extravagantes capaces de estimular el interés por la ciencia. Moeliker se convirtió entonces en “el Tipo del Pato”, conocido internacionalmente e invitado a dar conferencias por todo el mundo. La historia del pato ha inspirado incluso una pequeña ópera, y cada 5 de junio el museo de Rotterdam celebra el Día del Pato Muerto con un encuentro y una cena a base de pato en un restaurante chino.
5. UNA TRETA PARA EYACULAR EN LA BOCA
Cuando la hembra de una especie guarda en su boca los huevos aún sin fertilizar, el macho ya sabe a dónde debe apuntar y disparar. Pero dado que las hembras de los peces cíclidos de África oriental no parecen muy motivadas para practicar sexo oral, los machos deben valerse de una artimaña para conseguir que su semen llegue al lugar preciso. Según un estudio de científicos alemanes y suizos, para ello cuentan con la ayuda de un señuelo, unas marcas amarillas ovaladas en su aleta anal, próxima a su orificio genital. Para la desprevenida hembra estas señales parecen huevos, y su instinto maternal la obliga a acercarse para tratar de acogerlos en su boca, momento que aprovecha el macho para mostrarle su amor.
6. LOS ZORROS VOLADORES NO NECESITAN TRETAS
Si alguien sabe lo que se están perdiendo los peces cíclidos, esos son los murciélagos de la fruta o zorros voladores. Estos animales, de triste actualidad por propagar el virus del Ébola, despliegan un repertorio sexual que incluye el único caso documentado en la naturaleza de sexo oral como costumbre cotidiana (aunque existen muchos otros ejemplos esporádicos descritos en otras especies). Primero se descubrió la amable costumbre de la hembra, dotada de gran flexibilidad, de lamer el pene del macho al mismo tiempo que su glande la penetra. El objetivo de esta práctica, según los investigadores chinos que la describieron, no es otro que conseguir cópulas más largas y completas, ya que el macho nunca abandona la tarea mientras la hembra se dedica a la suya, y el doble servicio consigue apareamientos más duraderos. Los científicos consiguieron por su hallazgo un premio Ig Nobel en 2010.
Pero la felación del murciélago era solo la mitad de la historia. En 2013, dos investigadores indios descubrieron que otro zorro volador de su país prefiere la versión recíproca: durante el coito, el macho abandona de cuando en cuando el sexo clásico para lamer los genitales de su pareja. Como en el caso anterior, el cunnilingus de los murciélagos parece prolongar las relaciones. Pero los científicos apuntan también la posibilidad, y aquí viene la parte escabrosa, de que el macho lo haga para retirar el semen de anteriores parejas de su chica. Sin embargo, los investigadores advierten de que aún deben observar el acto a menor distancia para comprobar "si la lengua del macho penetra en la vagina o no".
7. LA ANGUILA, LO ÚLTIMO EN JUGUETES SEXUALES
La afición de muchos animales a la masturbación es uno de los argumentos más rotundos para sostener que el ser humano no es la única especie proclive al sexo como deporte, ya sea de equipo o en solitario. Es conocida la devoción de los primates, incluidos los no humanos, por este entretenido pasatiempo. Algunos monos se ayudan con herramientas como piedras o frutos, y las hembras emplean palos o trozos de corteza como consoladores. Los bonobos, nuestros lúbricos primos cercanos, gustan también de estimularse los pezones unos a otros, y se han descrito casos de elefantas en cautividad que emplean sus trompas para masturbarse mutuamente. La autofelación y el autocunnilingus tampoco son raros en la naturaleza, habiéndose observado en primates, perros o hienas, entre otras especies. Quizá uno de los casos de mayor exuberancia creativa es el del delfín mular, que ha sido visto envolviéndose el pene en una anguila viva para masturbarse. Resulta singular que se trate de una anguila, un animal que muere después de su única experiencia sexual. Al menos la del delfín no cuenta. [Pincha aquí si quieres ver el proceso, siempre bajo tu responsabilidad]
8. ¿CONTRA NATURA?
El clásico argumento conservador de que la homosexualidad es una práctica "contra natura" queda desmantelado por la evidencia de que el revolcón entre miembros del mismo sexo se ha descrito en unas 1.500 especies, desde gusanos hasta mamíferos. Por resumir, sería más fácil nombrar las especies en las que nunca se ha observado una conducta homosexual: algunos pájaros, insectos y ciertos mamíferos pequeños. El juego erótico entre machos o entre hembras, ya sea en forma de tocamientos, sexo oral, frotamientos o cópulas simuladas, forma parte de la vida cotidiana de muchos animales; en los primates es una manera de resolver conflictos que libera tensiones evitando la agresión física. Pero no todo es sexo de cuarto oscuro: en la naturaleza también se registran innumerables casos de parejas estables homosexuales. Como ejemplo llamativo por su proporción similar a la que suele manejarse para los humanos, los científicos apuntan que una de cada diez parejas en una colonia degaviotas reidoras (Chroicocephalus ridibundus) está formada por dos hembras, que solo copulan con machos para ser fecundadas y después regresar a las alas de su amada.

9. AMA DOMINANTE
Todo lo que a las personas heterosexuales les atrae de la anatomía del sexo opuesto forma parte de lo que se llama dimorfismo sexual; es decir, aquello en lo que ambos sexos nos distinguimos. Pero algunas especies llevan estas diferencias al extremo. En el pulpo manta (Tremoctopus), un cefalópodo tropical, la hembra mide un par de metros, mientras que el macho no pasa de unos pocos centímetros. El señor pulpo manta apenas cuenta con lo necesario para mantener un tentáculo especializado lleno de esperma, que durante el apareamiento se desprende para llegarse hasta la hembra y fertilizar sus huevos. Después de esto, la vida del macho ya no tiene sentido, y muere. Otro caso es el de los lofiformes, peces de aspecto feroz cuyo representante más conocido es el sabroso rape, pero que en su mayoría viven en profundidades abisales y poseen a veces apéndices luminosos que les sirven como cebo para cazar. En algunos lofiformes, el macho es mucho más pequeño que la hembra y ni siquiera puede alimentarse; su vida está dedicada por entero a encontrar pareja. Cuando lo hace, muerde la piel de la hembra y queda para siempre fusionado a ella como una especie de verruga parasitaria, con el único destino de proporcionar esperma a su ama.
10. EL TAMAÑO IMPORTA, Y TAMBIÉN EL NÚMERO
La naturaleza es de lo más creativa en cuanto a los tamaños, formas y usos de los órganos sexuales. Durante mucho tiempo los científicos pensaron que las hienas eran hermafroditas, ya que todos los ejemplares observados parecían tener pene y testículos. Hasta que se descubrió que las hembras cuentan con un clítoris enorme y eréctil, y que sus labios vaginales están fusionados en un seudoescroto. Para aparearse, el macho debe introducir su pene en el canal del seudopene de su pareja, algo que requiere de la colaboración femenina. Pero sin duda uno de los órganos sexuales más aberrantes de la naturaleza es el pene del equidna, una especie de erizo de Oceanía que pone huevos y que alberga además otras excentricidades, una de las cuales es el instrumento del macho: espinoso y con cuatro cabezas, de las cuales el animal elige cada vez un par para utilizar, guardándose el otro para una futura ocasión. Con tanto que ofrecer, no es raro que los equidnas machos tengan la costumbre de formar colas de hasta diez pretendientes esperando su turno ante una hembra en celo.


* Autor: Texto por JAVIER YANES (EL HUFFINGTON POST)

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